A SU AMADA
En el coro de amor con voz sirena
corazones atraes, vidas encantas,
Nise divina, con dulzuras tantas,
que reduces a gloria lo que es pena.
Suspendida no canta Filomena,
la suavidad oyendo con que cantas,
y a las métricas voces que levantas,
el céfiro en los árboles no suena.
El arroyo entre flores detenido
al dulce quiebro de tu dulce lira,
queda en florido tálamo dormido.
Pues si como tu luz, tu canto admira
a quien falta razón, vida y sentido,
¿qué hará con alma quien por ti suspira?
Miguel de Barrios