PRELUDIOS
Madre, todas las noches junto a mis rejas
Canta un joven llorando indiferencia:
«Quiéreme, niña, y al pie de los altares séras bendita.
Quiéreme, niña, y al pie de los altares séras bendita».
Esta dulce tonada tal poder tiene
Que me pone al oirla triste y alegre;
Di por qué causa entristecen y alegran estas tonadas.
Di por qué causa entristecen y alegran estas tonadas.
«Hija, lo que las niñas como tú sienten
Cuando junto a sus rejas a cantar vienen
Es el preludio del poema más
Grande que hay en el mundo.
»Tornada en Santa Madre la Virgen pura
Tristezas y alegrías en ella turnan,
Y este poema es, niña, el que ha empezado junto a tus rejas.
Y este poema es, niña, el que ha empezado junto a tus rejas».

Antonio de Trueba