Cantiga del niño de la tienda
Buenos Aires con su gaita,
sobre el Río de la Plata,
la toca el viento del norte
con su gris boca mojada.
¡Triste Ramón de Sismundi!
Allá, en su calle Esmeralda
sacude que te sacude
polvo de estantes y cajas.
En las infinitas calles
los gallegos se paseaban
soñando un valle imposible
en la orilla de la pampa.
¡Triste Ramón de Sismundi!
Sintió la danza del agua,
siete bueyes de la luna
pacían su remembranza.
Se fue a la orilla del río,
en el Río de la Plata,
caballos mudos y sauces
quebraron vidrios del agua.
No lo detuvo el gemido
melancólico de gaita,
no vio al inmenso gaitero
boca florecida de alas:
Triste Ramón de Sismundi,
en su Río de la Plata,
vio en la tarde mortecina
un rojo muro de lama.

Federico García Lorca
Traducción de Mario Bojórquez